Concurso

Monterrey, México. 

2017
Superfície: 890m2

 

Arquitectura 
David Pedroza Castañeda, Hugo Regalado, Mariana Avilés.

Parque Ciudadano. 

Algunos nombres, sobre todo los inusuales, son una marca indeleble; decisivo para tu personalidad cuando llevas tu nombre como estandarte.
El Parque Ciudadano no lleva el nombre de algún prócer olvidado o "choteado" ni es el favor hacia a algún político que se le debe estatua. Es el reclamo ciudadano de un espacio quien bautiza este parque, es la participación ciudadana quien lo ha dotado de mobiliario y  la presión ciudadana quien origina el concurso y por lo tanto el nombre de "Parque Ciudadano" debe ser esencial para el proyecto. 
Los orígenes del parque dan una buena pista de cómo hacer honor a su nombre.
A finales de octubre de 2014 se anuncia que se ejecutaría un edificio de estacionamiento de $55 mdp para los diputados locales. El 5 de enero del siguiente año, cuando estaba previsto iniciar los trabajos, varias organizaciones ciudadanas inician una acampada a favor de un parque y en contra del estacionamiento. Tras 14 días de acampada el lote se convierte en el parque ciudadano cuando se cancela el proyecto del estacionamiento. 
Con el fin de crear un espacio verde que sea ciudadano, no sólo de los ciudadanos y que haga honor a los acontecimientos que le dieron origen; proponemos en el corazón del parque una sola plaza de estacionamiento para un diputado estatal. Así como algunos parques tienen la estatua del personaje que los nombra; en este parque la "estatua" será aquello que le dio origen: el coche de un diputado de Nuevo León.  
La plaza de estacionamiento será utilizada por un diputado distinto cada día y al final de la jornada laboral tendrá una conversación con los ciudadanos a quienes representa. El diálogo entre los ciudadanos y sus representantes provocado por la presencia de un coche en un espacio público confirma la vocación ciudadana del parque.
Además del posible diálogo entre ciudadanos y gobernantes que la propuesta pudiese generar el parque debe funcionar como espacio recreativo y de convivencia,  respondiendo a su entorno, haciendo honor a su historia y manteniendo su capacidad de transformación a través de la participación ciudadana. 
Para conseguir la "dureza" de un una plaza, donde actividades de participación ciudadana ocurren de manera más natural se propone cubrir ciertas zonas sombreadas con adoquín ecológico. El sencillo módulo de 30x30es fácil de conseguir, instalar y retirar.  Esto permite que los ciudadanos tomen desiciones sobre la configuración del parque y puedan transformarlo de modo sencillo, sin intermediarios. 
La propuesta es solo un punto de partida, modificable, por consultas ciudadanas y talleres participativos, y transformable si los ciudadanos hacen suyo el espacio y deciden trabajar para reconfigurar un espacio que les pertenece.